domingo, 4 de marzo de 2012

UNIDAD DEL AZOGUE


Me doy cuenta que en las paredes del azogue,
 florecen los simbolismos de nuestro tiempo:
así brota el hambre con zumo a cebollas, cercano al yute de los poros.
Fotografía de Lázaro Aguirre




UNIDAD DEL AZOGUE




Al margen de las ojeras, el gato rojizo del tejado; los trapos ajados de las alas del pájaro, las migajas en todas partes del calendario innombrado. Desde las grietas oscuras de la escalera, trago el engañoso silencio de las cucharas; y no es para menos cuando la esperanza se ha vuelto miserable, cuando el surco de la vigilia se llena de desperdicios y agujas, como tanto tiliche que arrastra el invierno. Me doy cuenta que en las paredes del azogue, florecen los simbolismos de nuestro tiempo: así brota el hambre con zumo a cebollas, cercano al yute de los poros. A menudo no me atrevo a hablar de unidad cuando el tabanco sacude el hollín y los ojos se internan en el crepúsculo, como dos sombras olvidadas de la conciencia; escribo desde las primeras horas del día para espantar fantasmas, frente a mí, el sopor malsano de la duda, el temblor de las palabras que salen despavoridas, igual que la gente cuando la atiza la espesura de la violencia.

Barataria, 25.II.2012