¿En qué sitio puedo encontrar la autenticidad sin máculas,
la perenne virtud del orden de las cosas?
Imagen tomada de Miswallpapers.net
EN CADA SOMBRA, EL GOTERO DEL RELOJ
Me gustan las sombras para guarecer el alma después de la tormenta, después de todo, el reloj es un vaso del tiempo, el que nos marca, disfrazado o no, la ebria cabellera de la ceniza. Por eso digo que en cada tren, barco, peces o zapatos, hay espejismos que nos alimentan. La idea es lo más próximo que tengo en este invierno de delectación trágica; trágico, lo deshumanizante que hay en el hoy “erudito” del corazón de la humanidad. ¿En qué sitio puedo encontrar la autenticidad sin máculas, la perenne virtud del orden de las cosas? Siempre me alcanzan las sombras del horizonte, la respiración eriza de la embriaguez, la amenaza como un gotero oscuro, la falta de probidad de los cuchillos. (Y luego vos, con tus arengas de cactus y diáspora al primer sol, sin entender la esencia del tiempo. La luz es la más antigua de las sombras; resplandecer es más un acto de fe que de aprendizaje: el aprendizaje a menudo se vuelve letra muerta ante el poderío de los balcones.)
Barataria, 27.II.2012

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