domingo, 26 de febrero de 2012

VUELO DE AUSENCIAS


Déjame aquí, en estas persianas, a fin de cuentas, irrestañables;
a fin de cuentas, ellas resumen tanta espera, la mesa sin mantel
en la garganta, el silencio en el dintel del candil, la ausencia como
una sombra de piedras, acumulada en el portal de las sienes.
Fotografía de André Cruchaga




VUELO DE AUSENCIAS




I'll never ask for too much,
just all that you are
and everything that you do.
WHITNEY HOUSTON




Durante la noche, el viento repite mis ausencias: las pasadas
y presentes, atrapadas en las palabras; el júbilo quebrado en la voz
de la ceniza, la voz de siempre buscando el tacto. Insisten los meses
en este despeñadero sombrío, en la incesante caída de mi reno.
Ciego el toro de la sombra en la noche, ciegos los espejos
de la pesadumbre, el velorio de cuanto traspasa la garganta
en el recuento de lo sucedido: desvarío, sin duda, tras las barajas
del tiempo, pues el tiempo no es abrigo, sino polvo
que se va acumulando día tras día en las rendijas de las astillas,
en ese todo demencial de las osamentas, que sin sepultarse,
lame la sangre de las telarañas de la penuria.
Siempre es indecible el alba cuando la espero en el espejo, años
de páramos en las manos, la propia muerte en las manos de un niño;
soñar a veces se vuelve difícil en medio del polvo:
déjame aquí, siempre, soñando harapos, velando mis propios ojos,
sumando ceniza a la noche, tembloroso de noches y sombras.
Déjame aquí, en estas persianas, a fin de cuentas, irrestañables;
a fin de cuentas, ellas resumen tanta espera, la mesa sin mantel
en la garganta, el silencio en el dintel del candil, la ausencia como
una sombra de piedras, acumulada en el portal de las sienes.
Siempre vuelo a ciegas: alrededor, la campana hueca de la angustia,
los hierros retorcidos en el rostro del tamaño de las montañas,
las astillas de los cascos en la escarcha de cuanto esparció el agua ciega.

Barataria, 17.II.2012