Ahí, en las agujas insepultas, la noche perpetua de los cirios.
La luz arrugada en los vidrios del pálpito, la claridad como una misteriosa
lágrima sobre la madera rectangular de la memoria:
el fuego sale del costado, litorales anticipados del eco, meteoros
donde el destello se vuelve orgía,
CIRIOS EN LA LUZ DEL RECUERDO
You don't have to tell me when you're leaving,
If it's half past one, if it's maybe four.
It makes no difference where you think you're going,
But please remember not to slam the door.
ERIC CLAPTON
Ahí, en las agujas insepultas, la noche perpetua de los cirios.
La luz arrugada en los vidrios del pálpito, la claridad como una misteriosa
lágrima sobre la madera rectangular de la memoria:
el fuego sale del costado, litorales anticipados del eco, meteoros
donde el destello se vuelve orgía,
y los recuerdos, una puerta que las sombras desvelan en ese riito
de hormigas alrededor del cuerpo, corredores ahogados en la luz.
En los tragaluces quemados de la pira,
la bocanada de humo saciando las hambres: arde el aire transpirado
sobre el arco iris inerte de los poros,
Sobre la negación de las doctrinas, el palo encebado de la pasión,
las estaciones del Vía Crucis, con todo y las espinas del martirio:
me toca recordar la aldaba de las puertas, el vaho de la lengua,
la obsesión por los albures, la miseria que ahoga el sótano
de la garganta, la desnudez de las semillas que sigue en el aliento.
A veces el simple recordar no nos dice nada: ahora es desierto
la albahaca; breña el predio de los labios,
soluble el hastío: desearía que me acompañaran dosis de amnesia
para no sentir el dreno del hálito, las toallas empapadas de calles,
los ojos imprecisos en la acequia del hastío.
—De pronto la rama de los grises vuela como aves siniestras;
altas las aguas de la vara que mide el río, el latido prolongado
se los recuerdos, la piedra en el fondo, roncando sudores y escoria.
La cáscara de los poros habla en el espejo: ¿Con qué paciencia
Y esfuerzo, limpio el estercolero, esa demencia de fantasmas aglutinados
En la sombra que me nace cada día?
—Sólo tengo recuerdos del bullicio de la hierba. Campanas, de pronto,
hundidas en la niebla;
brazos sedientos de begonias cuando la inercia es una dama ciega
y la noche una colmena de sombras. (Lo demás de lo llevaste:
luz, alma tímpanos. La mesa del pecho sumida en las batallas,
la sed que aprieta el cráneo, la pupila disfrazada de gruñido,
el cielo que mastico en la fosforescencia de los hierros. Lo demás,
—eso otro que nunca dijimos— es la página aún en blanco para escribir
las esdrújulas, el relámpago quebrado del olor,
el filo que corta la cama, la sombra vacua en los sentidos.
Lo demás está aquí: el exilio de los párpados, la hojarasca derramada
de la hojarasca, la orgía del pantano en su mantel oscuro.
Barataria, 28.II.2011

















