viernes, 16 de septiembre de 2011

EPÍSTOLA (SIEMPRE LA VERDAD DESVELA AL MANIQUEISMO)


Tengo razones para querer el olvido con toda la furia del deseo:
dudo del bien y el mal, dudo del amor, dudo de la boca
colgando del alba, creo en los pájaros que emigran del alba
sin un horario establecido; en medio de todas estas razones,
hay encubridores de escombros, días resignados a los establos,...
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EPÍSTOLA (SIEMPRE LA VERDAD DESVELA AL MANIQUEISMO)




LA RAZÓN.—y qué, ¿te parece que pueda algo
ser verdadero si no existiese la verdad?
AGUSTÍN. —De ningún modo.
LA RAZÓN. —Luego siempre continuará existiendo
la verdad aunque el mundo se acabe.
IDEARIO DE SAN AGUSTÍN




Cansado de vigilias y padeciendo de la espina, pretendo abrir
los ojos a la compasión: siempre estoy aquí, la palabra en la boca,
buscando la claridad del campanario y no el racimo de noches
amarillas, guarida de las fuerzas oscuras y el aullido,
he creído en los abanicos que galopan en los sombríos peces
de la lluvia, en otras bocas que alcanzan cielos con altavoces
de maniqueísmo, cerca de la bruma, lejos de las lámparas.
Tengo dudas. Pienso si realmente existe la verdad y cuánto cuesta
llegar a ella, sin convertirme en cazador de lutos,
ni en piedra que afine las asperezas,
sino en agua que busca su propio cauce hasta desvelar el horizonte.

Tengo razones para querer el olvido con toda la furia del deseo:
dudo del bien y el mal, dudo del amor, dudo de la boca
colgando del alba, creo en los pájaros que emigran del alba
sin un horario establecido; en medio de todas estas razones,
hay encubridores de escombros, días resignados a los establos,
deseos de deletrear los rostros que siembran sombras,
y que siegan la tristeza con fósforos oscuros,
y que aturden con sus zarpazos,
y que avanzan y diseminan como verrugas, visten con saña los horarios,
y tapan la esperanza con escombros.

Cuándo se hará presente la verdad, si de pronto la avidez de la noche
muestra sus ramadas, sus muertos ocultos como ángeles,
la ferocidad sin tregua disfrazada de acordeones,
la simulación como verdad absoluta: apenas uno se aproxima
y todo es fotografía difuminada,
ventanas lloviendo impudicia, —ella nos habla como espejo diáfano
pero es sombra colgada del cielo, ávida ponzoña repartida
en los tejidos del viento. Estoy lejos de entender este camino
de dualidad y ambigüedades, lejos de poner ancla fija, porque
de pronto, puede galopar la noche y derribar los relojes,
hundir el equilibrio de los puertos, enredarnos en la malicia,
hasta volvernos un grito en la oscuridad.

Después de todo, ni siquiera estoy seguro si existe la sabiduría,
pues en los más, prevalece ser rebaño, cauce de cuchillos
sajando más la herida existente: esta vida que tampoco entiendo
entre tanto luto y discordia…

Barataria, septiembre de 2011

2 comentarios:

marieujeni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
André Cruchaga dijo...

Gracias, por la amistad y la poesía. Y bueno, la poesía nos sirve para hacer estas digresiones, sin caer en la filofía. Un abrazo,

André Cruchaga