viernes, 3 de junio de 2011

HÚMEDOS CONTRASTES DEL ESPEJO


En cierto modo, los espejos del orgasmo son gelatinosos:
espejos desbordados en sal áspera del cuerpo, felaciones
donde el infinito muerde las palabras, escaleras aéreas,
terrestres, donde el poema corroe las aguas del pecho.
Y el delirio, cada vez, se abre a las esquinas de las pupilas,...
Imagen de André Cruchaga





HÚMEDOS CONTRASTES DEL ESPEJO




(…)con música y trajes regionales, en memoria de una antigua batalla
que dejó sobre esta pequeña cumbre numerosos muertos tendidos…
PIERRE LOTI




En cierto modo, los espejos del orgasmo son gelatinosos:
espejos desbordados en sal áspera del cuerpo, felaciones
donde el infinito muerde las palabras, escaleras aéreas,
terrestres, donde el poema corroe las aguas del pecho.
Y el delirio, cada vez, se abre a las esquinas de las pupilas,
al vértice cernido de la estrella polar, aromas de albahacas
en el pasillo de los poros: sueños, memoria,
quiebran el tarro de la boca, llegado a la puerta hasta palpar el laberinto
donde Dionisio flota en el cristal del sueño.

Hay Hefesto en esta cadencia del infinito, y no Hades que espíe el ahogo,
ni golpes bajos al fragor de los contrastes entre cielo y tierra.

La claridad ocupa sus propias sábanas; la humedad,
las gotas de azúcar que la boca del rocío avienta a borbollones
en el alma sola contenida en los brazos. Encima de las sillas
del firmamento, crecen los espejos como un paisaje desvelado
por el árbol que habita la madera. a menudo es tenue el vuelo,
pero lo aligera este ahora de ardores, húmedos espejos
en la intimidad de mi sombra, persianas instintivas
cuando el incienso toca el taburete del deseo. En la humedad,
el walk down del entrecejo hasta el ombligo, hasta el lunar verde
del deslumbramiento. A través de los espejos, la vaina enardecida
del manifiesto, los manuscritos de la brisa,
el sudor haciendo la tarea, el río de las palabras
al límite de la compuerta, el desván de los sonidos en la fuerza de la sed.
En medio del césped, los eucaliptos rojos del respiro;
y aunque son poco los meses, el calendario crece en la rama del estiaje.

 Crecen los contrastes: uno excava en los sembradíos germinados,
los espejos que toman forma humana en la cumbre del oxígeno.
Así, entonces, eternizamos el instante,
esta humilde faena de lavanderías, los muslos hechos vida,
en la cosecha transparente del espejo. Después de todo,
las aguas del cuerpo fermentan el tiempo, esa transparencia cubierta
de destino. Después de todo, así se hizo también, la miel de las abejas,
el temblor humano del aleteo.

En cierto modo, las estatuas, desde la oscuridad nos dan una terrosa
transparencia; en las enredaderas del pensamiento,
los vidrios son graneros urbanos donde la vida toca fondo.
Después de todo, no existen seguros de vida para los paraguas
gastados en la humedad del estruendo, en los golpes de conciencia
que amortiguan las toallas, ni en las páginas amarillas del goteo,
 fosforescente de los políticos de turno. Cuando me acuerdo
de toda esta promiscuidad del ejercicio del poder ciudadano,
pienso, sinceramente, en las ventanas cubiertas con cortinas oscuras.
Todo está dicho, después de todo, en la carreta que hala los bultos
de nuestra propia risa, la conciencia vista en el espejo colgado de la pared.

Barataria, junio de 2011

6 comentarios:

LEDESKA dijo...

Nuevamente en una tarde pensaba en tus ventanas y en las calles que despavilan tu vida.. me asomo a tus espejos y solo encuentro mucha distancia... todo siempre esta cubierto de cortinas sucias...

abrazos para ti

Ledeska

André Cruchaga dijo...

Gracias, Ledeska, por esas impresiones lúgubres que dejan en ti mis poemas.

Te saluda cordialmente,

André Cruchaga

Marina Centeno dijo...

Vaya que el orgasmo es un estruendo precaminoso, Poeta, un desgaste de sudores que tropiezan uno a otros, contaminando la oscuridad.... y sí, qué bien te sienta la sábana del frío enredada entre los muslos cuando el orgasmo atiende los pormenores de la ciudad, el litigio de los comensales cuando estan dispuestos a merendar sin olvidar la mancha gris de la pobreza... en fin, así se gastan la vida algunos, Poeta... tú, -tu poesía- siempre dispuesta a la crónica, tal como mencionaste alguna vez, siempre en la punta del cuchillo....

Besos eternos, André.

Marina Centeno.

André Cruchaga dijo...

Cronista, sí, marina, de este tiempo que me ha tocado vivir; los orgasmos del poder sobre la sábana gris de la pobreza. Es dificil sustraerse ante el vejamen.

Gracias infinitas por tus palabras.

André Cruchaga

Marina Centeno dijo...

Es dificil no sufrir por lo ajeno, por el plato vacío y los senos secos... Ay, -André- cuánto calla el Poeta y cuánto dice en su escritura... cuántas lágrimas viertes sin que el papel se humedezca. Admiro de ti la valentía. La serenidad de la voz. La elocuencia del duelo. Y me uno a lo tuyo, de tal forma, que hago mío las sombras que te habitan, el temblor de la luz que se filtra en tu libro... y hasta el frío que te eriza la piel...

Saludos, Poeta.

Besos infinitos, hasta ti.

Marina Centeno.

André Cruchaga dijo...

Gracias de nuevo, porta por tu generoso comentario, aún con todas las alegrías, la vida como tal es un continuo desprendimiento, un caminar por los folios del ocaso con toda la sed que prodiga la conciencia.

Un abrazo,

André Cruchaga