Un destino sonámbulo entre balcones y atriles. Ayer, hoy, acordeones
De duda, películas del cine mudo, trenes donde peina el viento
Su nostalgia, caminos de sombras desliado la yerba,
Veleros tejiéndole pañuelos a los puntos cardinales, pipas de un reloj
Incierto, escenas del color solar de la herrumbre.
De duda, películas del cine mudo, trenes donde peina el viento
Su nostalgia, caminos de sombras desliado la yerba,
Veleros tejiéndole pañuelos a los puntos cardinales, pipas de un reloj
Incierto, escenas del color solar de la herrumbre.
Ilustración: Imágenes gratis

DESTINO
Un destino sonámbulo entre balcones y atriles. Ayer, hoy, acordeones
De duda, películas del cine mudo, trenes donde peina el viento
Su nostalgia, caminos de sombras desliado la yerba,
Veleros tejiéndole pañuelos a los puntos cardinales, pipas de un reloj
Incierto, escenas del color solar de la herrumbre.
Desbocamos la respiración de las manos en los itinerarios
Trazados por las aguas; nos muerde el bulto alto de los cabellos,
El olvido que nunca ha sido confiable pararrayo,
Las ecuaciones puras de los puertos con polinomios de espuma.
Encuentro sólo efímeras campanas.
—El vértigo es mayor en las líneas fosforescentes de las pupilas.
En el ardor sin perfume de las bragas, estanque errátil de la sed,
De este drenaje quebrado de los violines.
Es la flauta del movimiento mi única túnica, la yegua errátil
De los pétalos que caen en el vaso tembloroso del ceño.
—La eternidad es una noche de olvidos, deshojos despeñados
De la razón, traspiés del páramo sobre los huesos. Frontera desollada.
Comenzamos a caminar sobre la atarraya de los pescadores:
Escamas vencidas en el tumor de la boca,
Angostos cuerpos en la lejanía, soterrados serruchos de caricias,
Miserias que dialogan con el hombre,
Páginas amarradas a la torpeza del aserrín, al clisé completo del viento,
Grano de oscuridad como astilla de árboles negros.
Hay bosques de esperma que no van a ninguna parte. Añejos calendarios
De escombro, filmes de insomnio, museos de saliva,
Sabios consejos de hollín,
Papiros donde se bañan los caballitos de mar, pájaros en el río final
De la noche, gusanos en la conciencia de una sonrisa,
Aguas rompiéndose en cada arquitectura, miedos de aviesos engendros.
Esta ballena ciega del destino, tiene su propio mar en los crujidos
De la mente, entre el vallado del miedo, en las pirámides rotas
De las canillas, en los patines de la pólvora, en el baño sauna del cieno.
—Si el tiempo fuera diferente, podría lamer mi propia herida.
Las aves de paso de la libertad, el poniente de los paralelos, pero
A buena mañana cavamos tumbas, abrimos plásticos, mordemos
La pantalla del horizonte con dientes de felino.
Si este espejo no fuera un manicomio, podríamos resucitar el cadáver
De la tristeza con ese destello corpulento de las hamacas…
Barataria, 3o.VIII.2010

DESTINO
La piedra ama a la nube,
pero ese amor es sólo desesperación de su propia quietud.
Se lo dije, pero ella replicó
que ese amor también es siglos de nube en su alma.
WILLIAM OSPINA
pero ese amor es sólo desesperación de su propia quietud.
Se lo dije, pero ella replicó
que ese amor también es siglos de nube en su alma.
WILLIAM OSPINA
Un destino sonámbulo entre balcones y atriles. Ayer, hoy, acordeones
De duda, películas del cine mudo, trenes donde peina el viento
Su nostalgia, caminos de sombras desliado la yerba,
Veleros tejiéndole pañuelos a los puntos cardinales, pipas de un reloj
Incierto, escenas del color solar de la herrumbre.
Desbocamos la respiración de las manos en los itinerarios
Trazados por las aguas; nos muerde el bulto alto de los cabellos,
El olvido que nunca ha sido confiable pararrayo,
Las ecuaciones puras de los puertos con polinomios de espuma.
Encuentro sólo efímeras campanas.
—El vértigo es mayor en las líneas fosforescentes de las pupilas.
En el ardor sin perfume de las bragas, estanque errátil de la sed,
De este drenaje quebrado de los violines.
Es la flauta del movimiento mi única túnica, la yegua errátil
De los pétalos que caen en el vaso tembloroso del ceño.
—La eternidad es una noche de olvidos, deshojos despeñados
De la razón, traspiés del páramo sobre los huesos. Frontera desollada.
Comenzamos a caminar sobre la atarraya de los pescadores:
Escamas vencidas en el tumor de la boca,
Angostos cuerpos en la lejanía, soterrados serruchos de caricias,
Miserias que dialogan con el hombre,
Páginas amarradas a la torpeza del aserrín, al clisé completo del viento,
Grano de oscuridad como astilla de árboles negros.
Hay bosques de esperma que no van a ninguna parte. Añejos calendarios
De escombro, filmes de insomnio, museos de saliva,
Sabios consejos de hollín,
Papiros donde se bañan los caballitos de mar, pájaros en el río final
De la noche, gusanos en la conciencia de una sonrisa,
Aguas rompiéndose en cada arquitectura, miedos de aviesos engendros.
Esta ballena ciega del destino, tiene su propio mar en los crujidos
De la mente, entre el vallado del miedo, en las pirámides rotas
De las canillas, en los patines de la pólvora, en el baño sauna del cieno.
—Si el tiempo fuera diferente, podría lamer mi propia herida.
Las aves de paso de la libertad, el poniente de los paralelos, pero
A buena mañana cavamos tumbas, abrimos plásticos, mordemos
La pantalla del horizonte con dientes de felino.
Si este espejo no fuera un manicomio, podríamos resucitar el cadáver
De la tristeza con ese destello corpulento de las hamacas…
Barataria, 3o.VIII.2010




































