lunes 27 de septiembre de 2010

TE HABLO, VOS YA DESNUDA, SIN PALABRAS

Te hablo, vos ya desnuda, sin palabras, sin ropas, sin zapatos, sin bragas.
El aire de los pájaros voló hacia nosotros.
Asida estás a las luciérnagas del vértigo, a mis brazos de tierra,
Al hueco verde de mis manos.
No concibo de otra forma tus cabellos, sino enredados en mi saliva,
Cuerpo a cuerpo, absorbidos por el círculo umbilical.
Imágenes en blanco y negro







TE HABLO, VOS YA DESNUDA, SIN PALABRAS






Alargaba la mano y te tocaba.
Te tocaba: rozaba tu frontera,
el suave sitio donde tú terminas,…
ANTONIO GALA






Te hablo, vos ya desnuda, sin palabras, sin ropas, sin zapatos, sin bragas.
El aire de los pájaros voló hacia nosotros.
Asida estás a las luciérnagas del vértigo, a mis brazos de tierra,
Al hueco verde de mis manos.
No concibo de otra forma tus cabellos, sino enredados en mi saliva,
Cuerpo a cuerpo, absorbidos por el círculo umbilical.
Te vuelcas y mi voz se vuelve tinta. —sombra del azúcar sobre la cama.
Te untas de mi donde se pierde el calendario.
La lluvia abarca todo el universo de tu barco, —lluvia sin tiempo
Mojando tu respiración.
No me dejas alfabeto ni sintaxis en el camino.
Te inclinas alrededor de los susurros y lames el hallazgo del ascenso.
Al borde de la cama miramos ondeando las banderas del polen,
Las estrellas de la proeza y la fantasía,
La quema del esplendor a ritmo de olas,
La calidez del pantano, espeso de viento y horas. La entraña dilatada
Como la luz en los espejos.
Las semanas se internan en el sueño. Hondo cristal donde hundo
Mis raíces. Te pareces a una mañana con cierzo.
A la ventana con sus contornos confidentes.
Te cimbro, sentados, a la orilla del olvido. En el pétalo del petate.
En la piedra desvelada del jadeo. En este firmamento sin ropa.
Es así de simple cuando muerdes los sueños. Y desclavamos las paredes
Del pecho. Es así de simple cuando sajamos la tajuilla.
Dejamos, luego, que la ceniza líquida se evapore.
Que la caricia alcance la gracia del ala,
Que la memoria deshaga todos los años y solo quede el minuto.
Nada es más inocente que precipitarnos en la sed.
Bebernos. Desamueblarnos. Perder nuestra memoria. Hilvanar
En la piel otros orgasmos. Hundir el esperma sin pronunciar palabras.
Soltar la tormenta sobre el párpado de los litorales.
Montar el caballo hasta el límite del jadeo hasta copar el quejido
Del deshielo, —trance mayor del camino hecho.
Después todo vuelve a ser el vaso servido del eco, el mensaje
Intemporal del pálpito, el vicio de recordar dos sombras unidas,
—el calendario recorrido de pies a cabeza, hasta oscurecer de nuevo
En el presente con todos los naipes de la semana.
Después de todo, nuestra razón de ser siempre es la fuga:
Quebrarnos como dos vasijas compartidas. En el oasis terso del aullido.
Después de todo, te huelo en mi locura; me hundo en el galope
De tu oxígeno; toco el arpa hacia debajo de tus costillas
Y sin parar, ciego, me dejo guiar por la danza de tu vagina…
Barataria, 25.IX.2010

3 comentarios:

Marina Centeno dijo...

Son estas circunstancias -Poeta- las que aproximan hacia la tempestad, al vórtice, al hueco donde el huracán sufre de calma... Hay lechos -André- que se convierten en praderas, en litoral de agua, en piscinas de viento, en árboles con ramas, donde piernas y brazos se conjugan al profesar los dos una doctrina... Pero, ¡ay, del que abre los ojos por la noche y encuentra en la pared un solo nombre derritiéndose en las lágrimas!. Pero estamos tan llenos de caminos en esta jungla de palabras, que pensar en la oscuridad,sería el roce de las sombras en la almohada....

Sin ser mío -el poema- me lo hago mío, por puro capricho de lector. Con el permiso, Poeta.

Besos infinitos.
Saludos.

André Cruchaga dijo...

Precisamente, Marina, el poema cumple con su cometido cuando el lector, ávido, hace suya la historia. ese retazo de vida que cada día se aviva en la almohada.

Gracias, por tu generoso y sentido comentario.

André Cruchaga

Marina Centeno dijo...

Aquí me veo -André- nuevamente, haciendo de las mías en tu espacio, donde tal vez mi presencia peregrina es un alazán desbocado... pero quiero que sepas, que te enteres, que no tengo el carácter altruista, que soy un despojo de palabras, que tengo pergamino de duelos, soy asidua al silencio y repaso el invierno entre mis ojos... pero soy lectora, de aquellas que a cuclillas y en penumbras, cuando la noche acecha su negrura, te asiste y te repasa. No, no soy mentira, ni digo ni repito falsas alabanzas... sólo quiero que sepas que ando por tu casa, de a puntillas... leyendo, leyendo, leyendo... sólo eso. Procuro no hacer ruido, a veces se me escapa un suspiro pero es por tu palabra.... quizás duermes, seguiré leyendo.... Buena madrugada.