Nunca el tránsito se resiste al quiebra dientes de las calles,
Por más anónimas que sean. Se camina en los murmullos
Del orgasmo, se expían los embudos de la respiración,
—¿Acaso valen los secretos cuando son evidentes las cicatrices?
Por más anónimas que sean. Se camina en los murmullos
Del orgasmo, se expían los embudos de la respiración,
—¿Acaso valen los secretos cuando son evidentes las cicatrices?
Ilustración: Pablo Picasso

SIGILO EN EL TRÁNSITO
…si quieres seguir, siguec
on la felicidad entre tu barca,
todo está a tu favor, el cielo, la lejanía que se abre
como el amor, como la muerte.
GIOVANNI QUESSEP
Los sentidos se enrollan en sí mismos, con miedo,
GIOVANNI QUESSEP
Los sentidos se enrollan en sí mismos, con miedo,
y la Tierra plana se convierte en una pelota.
WILLIAM BLAKE
WILLIAM BLAKE
Nunca el tránsito se resiste al quiebra dientes de las calles,
Por más anónimas que sean. Se camina en los murmullos
Del orgasmo, se expían los embudos de la respiración,
—¿Acaso valen los secretos cuando son evidentes las cicatrices?
Tampoco el mutismo es buena señal para andar descalzo.
Sigo en sigilo guardando las palabras más diáfanas,
—Las que me salvan de lo adusto e imperecedero,
El cielo falso sumergido en las vacilaciones,
La sombra de los búhos confundida con las enredaderas,
El alfabeto de sombras de la noche en mis calcetines,
La contemplación invisible de los pájaros guiándose en la encrucijada
De las lámparas agolpadas de la caligrafía.
—Aprendimos a leer las verdades con rostros imposibles de ver,
Confiados en el agua soluble de las llaves, resignados al perfume
De la espesura de los bosques, al trasluz entretejido de los trasmallos.
—¿Hacia dónde, hacia qué puertas conducirnos, derribarlas
Para seguir guardando con mano cerradas las reliquias,
Eso que aprendimos en el tapiz de los espejos?
Acecha la dispersión de la caligrafía en tiempos fugaces; muerde
El rumor como monedas cayendo en los tragantes;
Saja nuestras sienes este tiempo virulento de silencios y vigilias.
[“Como el mar es la casa, como la lluvia sus muros.
Siento mis pasos: ya están aquí, y abro la puerta.
¿Cómo cruzar el fuego que arde entre tus pasos y los míos?
¿Quién me trajo a estos muros que se encienden y se apagan?”]
Todavía debemos esperar que pasen los peligros.
—¿Podremos vivir, más allá del asedio? Nuestro tiempo tiene
Vertiginosos cuchillos e indecibles utensilios. Tiene disfraces, cianuro
Y andrajos, insectos fuera de roperos y alacenas vacías.
¿Hasta dónde la sal nace en la piel de todas las aguas? ¿Hasta dónde
Los caminos son libros, ahogo del aire, sábanas con olor a escamas,
Disparo de peces, desde los estertores de la fraternidad?
Por cierto, me vuelvo caballo en el palabreo. Dibujo de los cuarenta
Días destrozados, almanaque de zoológico,
Apócope del muérdago en el jardín de los chamanes.
Soy un hombre terco: mitad piedra y alma. —Mitad transida
En la vianda del mar. Mitad, puerta, espejo, piscucha en cordel.
Pero nunca pierdo el sigilo de las begonias en el traspatio
De la memoria. Blake o Juan el Bautista en el musgo de las estatuas.
La enésima bestia del Apocalipsis tragando las ventanas.
El fuego atizado de las adelfas, pesadilla sin salvación eterna.
Suenan las almejas en la porcelana de mi pecho. —Este tiempo,
Paradójicamente sordo, golpe a la juerga de las proclamas,
Trance a la redondez de la neblina.
Con todo, guardo la estación de los mercados. La terraza del cometa
En las cornisas; guardo la polución de mis deseos,
Pienso en las cartas astrales de la noche, en el taconeo de las escaleras
No repartidas, en los adoquines mudos de las jaulas,
Y en esos pedacitos de memoria del asombro…
Barataria, 14.II.2010
Todavía debemos esperar que pasen los peligros.
—¿Podremos vivir, más allá del asedio? Nuestro tiempo tiene
Vertiginosos cuchillos e indecibles utensilios. Tiene disfraces, cianuro
Y andrajos, insectos fuera de roperos y alacenas vacías.
¿Hasta dónde la sal nace en la piel de todas las aguas? ¿Hasta dónde
Los caminos son libros, ahogo del aire, sábanas con olor a escamas,
Disparo de peces, desde los estertores de la fraternidad?
Por cierto, me vuelvo caballo en el palabreo. Dibujo de los cuarenta
Días destrozados, almanaque de zoológico,
Apócope del muérdago en el jardín de los chamanes.
Soy un hombre terco: mitad piedra y alma. —Mitad transida
En la vianda del mar. Mitad, puerta, espejo, piscucha en cordel.
Pero nunca pierdo el sigilo de las begonias en el traspatio
De la memoria. Blake o Juan el Bautista en el musgo de las estatuas.
La enésima bestia del Apocalipsis tragando las ventanas.
El fuego atizado de las adelfas, pesadilla sin salvación eterna.
Suenan las almejas en la porcelana de mi pecho. —Este tiempo,
Paradójicamente sordo, golpe a la juerga de las proclamas,
Trance a la redondez de la neblina.
Con todo, guardo la estación de los mercados. La terraza del cometa
En las cornisas; guardo la polución de mis deseos,
Pienso en las cartas astrales de la noche, en el taconeo de las escaleras
No repartidas, en los adoquines mudos de las jaulas,
Y en esos pedacitos de memoria del asombro…
Barataria, 14.II.2010
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