Mapa cultural de El Salvador
_____El País (Casi una elegía)____
¡Que no profanen su belleza,
con estampas de confitería!
MAIAKOVSKY
I
Hay calles intransitables en mi país;
Se las tomó por asalto el hambre.
Los días y Las noches son frágiles en mi país:
Lo oscuro te deja sangrando sobre las aceras.
En mi país se alzan largas interrogaciones
Buscando los surcos de la aurora;
Pero en pleno vuelo la sonrisa se desploma.
En mi país tenemos a la noche como Patria
Y una lluvia espesa goteando desde las sienes.
En mi País, el caos es pan y silencio
Y asciende hasta socavar la Esperanza.
Absurdo es mi país cuando ríe entre neumáticos,
Y perros acorralados por el despojo del tiempo.
De qué madera se hizo este país que la polilla lo deshace
Para tornarse en un alud de pálida tormenta.
El rumor de su respiro agónico
Pinta una acuarela de ataúdes.
El mar que lo baña lame sangre sobre la arena;
Y los ríos chorrean caballos de sombras
Para mezclarse con un viento de huesos.
Aquí viven desterrados los sueños,
O los sueños son anhelos transidos por la sangre
Y convertidos en loca osamenta para museos.
Las calles de mi País no pueden ampararme;
Ni tienen el olivo para transmutarse en veleros.
Miro las calles de mi País.
Añoro sus ventanas y su desordenada caligrafía;
Pero las calles de mi País te salpican
Con sus cuerpos mutilados
Y te comen los cadáveres y las cloacas…
Barataria, 28. 06. 2005.
II
Tu cuerpo se fue haciendo pequeño
Ante la multitud,
Vértigo de la abstracción, premisa de hiel,
Instancia del dolor, cuerpo sin labios,
Dolorosa luz entre la piel de titubeantes carbones.
Así has sido, País. Ala de gemidos, delirantes quejas,
Muro de la esperanza, alfombra del embuste,
Porción de espejos en disputa del sonido.
Ante tanta desdicha, la historia no ha tenido felicidad:
Cada calle de la ciudad es cementerio.
La ropa no sirve para cubrir las venas rotas,
Ni el día es suficiente para que brillen los ojos.
Todos nos hemos convertido en hijos de la muerte.
La única certeza es la destrucción:
El odio ha soltado sus estertores ciegos.
La realidad está ahí cubierta de huesos,
De sombras y labios sucios.
Todo nos conduce a la noche:
Noche la razón en tazas de ficción,
Noche la existencia del orden,
Noche la memoria con frases imaginarias,
Noche el ojo que ha renunciado a la claridad,
Noche la risa delirante en la garganta,
Noche el cielo reducido a noche,
Noche el tiempo envejeciendo como piedra,
Noche el fuego y el pálpito;
Latente, sin embargo, el temor y la injuria.
Cansada la voz, la ceniza la corona.
Hacen falta alas, para salir de estos huesos
Convertidos en sórdida caligrafía del pan:
Somos odio, burdeles y discursos.
Somos tema de la propaganda,
Madera sin violines, suma de sombras,
Donde las hojas son saetas del aire
Y las criptas, contrapunto del ultraje.
Barataria, 03. 04. 2007













