lunes 10 de diciembre de 2007

Vitral ardido_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró





Vitral ardido





“Todo se quema, salvo la conciencia”. La herida
Es un latido de las venas. La ráfaga, aire
Consumado: —el fuego dibuja ficciones, allí,
Donde quema el aliento y confunde el respiro.
En este tiempo de tantas mentiras y euforias,
Donde imperan las máscaras con intensidad
De estrella,
Donde tus manos invocan armonía y un mundo
Sin rancios odios,
Donde el poder atroz hurga en las venas,
Y la buena lid es extraño tabanco,
El único vuelo posible es abrir la cerradura
Y salir a buscar los zapatos del horizonte.

Los decadentes antagonismos y autoritarismos
Son débiles pústulas.
El mundo cada día fabrica armas ultramodernas,
Y es, en el ámbito global, un atormentado
Libro de miedos
Que no obstante, trasiegan el vértigo
De armas químicas y biológicas,
A una tortura de pálpitos quemados.

La conciencia, no la oscuridad abisal, se salva
De este umbral con cámaras letales y vítores.
La conciencia despierta es Dios, mar, vitral ardido.
Y “los dioses son dioses siempre”,
Pese a los merodeadores del hálito y el aire,
Pese a las catacumbas de la justicia
Y la dialéctica, hoy sórdida, supurando sarro.

Todos los que vivimos esta putrefacción de la tierra,
Anticipamos los caballos galopando sobre el humo.

Mientras, la inocencia se vuelve paisaje oscuro
Y la respiración demonios de hojalata.
Todos, hasta los que pasean en peces solares
Y hacen brotan mariposas ciegas y derraman el oro,
Al estilo hollywoodense del entertainment,
Verán el planeta en galletas virtuales
Y a Dios en vajillas impúdicas.

Todo se quema lentamente. Todo frente a los ojos.
Todos, ciudadanos en vitrinas, animados
Por ventiscas de uranio.
Barataria, 09.12. 2007.
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