Pintura: Joan Miró
Ríos imprevistos
Entre espejos, las ramas del sueño,
—Ríos imprevistos de ceniza,
Violines inmóviles carcomidos por el lenguaje,
Párpados en su extensa vigilia
Como pesadas vestiduras de granito,
Esta Patria donde sólo suceden
Ciegos cuchillos y agónicas luciérnagas.
Nada ha sido fácil aquí: uno se encuentra
A cada paso, con el golpe de la noche
Y sus tapiales
Mordiendo el olfato y el vidrio de las aflicciones.
El grito es todavía un alfiler desbocado;
La zozobra una pálida brújula,
Abriendo ríos a oscuras y persianas sin zapatos.
Por más que hablemos del aire
Y su rama de aurora,
En las venas hay aterradoras cicatrices
Y febriles brasas de agonía.
Por más que se construya la historia
O, se pretenda enarbolar banderas en
/ oscuros cónclaves,
La mesa está vacía y hay esqueléticos transeúntes
Merodeando calles y comiendo del odio
Como un roedor en húmedos túneles.
En cada pueblo sólo hay pedazos de agonía.
En cada reloj la niebla cava hondonadas.
En cada hombre y mujer un tren rompe las raíces.
En cada cárcel el tiempo hace un río
De súbitas cortinas.
Sangran las estrellas en la cabeza
De cada habitante.
Algunas veces la angustia es trinchera;
En otras, una cruz donde danzan epitafios:
Intestinos de sorda saliva,
Crímenes con furia,
Manchas de un alfabeto polvoriento…
Pero así se vice. Es decir, se desvive.
Nadie esconde la sangre, ni sepulta los huesos.
Y es terrible esta ducha de espejos,
Tú y yo cuerpo a cuerpo
Entre fantasmas, entre ese fondo
Donde los pies, hundiéndose en el fango,
Caen al vacío.
Ningún lugar está abierto a las alas:
Si respiramos, hay golpes de cirios en el pecho,
Si abrimos las ventanas,
Los cementerios entran masticando
Fragmentos de respiración
Y moscas sonrosadas…
Barataria, 06. 11. 2007.
www.artepoetica.net




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada