Pintura:Pablo Picasso
El convento
He andado por sus alrededores cada vez que salgo de clases.
Sus vitrales incrustados están intactos,
Pese al gris permanente y al frío lento, abrasador de este lugar.
Este convento, hondo y amoroso, alberga a la Universidad de
Marylhurst.
Aquí la victoria de la luz es patente en medio de las frondas.
Cada ardilla en los maples dibuja sus peripecias;
Cada cuervo quiere romper las nueces del frío,
Cada transeúnte camina entre un viento de coníferas.
Cada monja dilata sus pupilas en los salmos, en el Libro de Job
O los Proverbios.
Yo, en cambio, tentado por sutiles aires de misterio,
Rasgo la seda de la nieve con mis dedos tiritantes y endebles.
Siento el cielo, abajo, en mis pies, desgarrado. Miro
El confín. Mi espejo respirando en el bosque: el hombre concreto
Andando entre símbolos, aleteando hacia la luz,
Hacia el espacio donde el labio se abre
Y la carne es tal sin atuendos y sin límites.
¡Qué misterioso caminar sobre el musgo de este lugar!
Cielo y tierra y la claridad en medio, invencible.
Silencio y pensamiento hecho de palabras,
Olvido y memoria en las manos del sueño.
Todo se junta aquí porque es el mismo espejo del sueño:
La misma cerradura donde cuelgan las llaves de las palabras.
Barataria, 2005
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