Los años y me he quedado con las cosas más necesarias: el olvido...
Autora de la fotografía:Carolina Ortiz Salgado
Sueños y noches
Si te acecharan los sueños, no les hagas caso,
pues todos ellos, tanto los dulces como los horrendos,
Son bromas de dudoso buen gusto…
WYSTAN HUGH AUDEN
…desandaré mi noche y mi ceniza
WYSTAN HUGH AUDEN
…desandaré mi noche y mi ceniza
por el camino que una vez perdí…
FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ
FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ
La vida no es sólo cuestión de sueños y noches y caminos.
Auque esos caminos tengan horrendas heridas.
Cada quien es en la medida de sus ojos. De la razón sospechosa
Que lo envuelve.
Las armas siempre conviven con nosotros en la sombra.
Un día menos cierto nos adueñamos de las golondrinas.
En las fronteras de la vigilia siempre la angustia está en medio.
Cuando dormimos de seguro nos remontamos a montañas inciertas.
Siempre una palabra se vuelve remota después que la pronunciamos.
—Cuando niño soñé con todas las mujeres del mundo
Incluyendo las de Botero, y los trenes y los barcos.
Ahora el torrente de la oscuridad ha borrado los días, los meses,
Los años y me he quedado con las cosas más necesarias: el olvido,
Por ejemplo y la pesadumbre, en la boca, de los muertos.
Por supuesto, hay días que son terribles como las cloacas,
Como la alergia a ciertos medicamentos, como las noches del País
En el desierto, como la cercanía de la mujer que nunca se tuvo,
Como la existencia nacida de alientos amargos.
—Cada quien camina con sus propias sombras y sueños.
No es menester, aquí, hacer un análisis freundiano, ni invocar
A Allport, ni a Sócrates, ni a Young, mucho menos a Platón
O a Aristóteles o a la escuela soviética del psicoanálisis.
El corazón es ciego frente a las migajas de puertas que se le niegan.
Me imagino que en los desiertos las palabras son más ciertas
Que en otros lugares donde abundan los lupanares
Y el sexo es usual en los bancos de los parques o sobre el césped.
De vez en cuando los sueños necesitan de guías turísticos:
Uno puede viajar con el alma en un hilo sin inspirar compasión.
Borges decía, por ejemplo, que al despertar “entra la luz de los sueños
Al sueño compartido”. —Con quién comparto esta vida
De sinrazones, esta noche que apenas empieza.
De otro modo uno se llena del espanto del mundo. —Hay tantos
Caminos desandados en las puertas. Hay voces en la cárcava
Del entrecejo, en la geografía porfiada del tiempo.
Después de todo el hombre, la mujer son el tiempo con sus cuadernos
De porfiada polilla,
Con sus lenguas ausentes, con sus linternas oscuras.
Después de todo, los sueños y la noche están unidos por la voz
Umbilical de los deseos, por esa palabra sumergida de las esculturas.
Por ese ardor sin testigo de los nidos…
Barataria, 24.XI.2009













