Ilustración: Fernand Léger.
Acto de fe
Una somnolencia de polvo abre las persianas de las pupilas;
El sopor del contrainvierno sigue mordiendo el horóscopo.
En unas gotas de neblina intento salvarme de los últimos días
Y echar a la suerte este calor cuyo fondo hace sangrar el alma.
Desde tiempos remotos habito fantasmas lunares para que la verdad
Siempre sea una falda larga y el vacío se torne en barca viviente.
Crepúsculos encendidos lamen la atmósfera con antiguos
Relámpagos de poderosos océanos. Cualquiera puede ver
Las luciérnagas de la Vía Láctea a través de los mapas de google,
Y los millones de rostros invisibles ampliando la conciencia del tiempo.
También se ven los grandes hangares donde los niños lloran,
Cuando la orfandad les quema las pupilas y el dolor se yergue
Como única riqueza, extraña riqueza robándose el aire y las almohadas.
Hasta cuándo serán las manos invisibles del universo,
O, por el contrario, la alacena para refrescar la historia del presente
O de ese futuro incierto al cual invocamos con todos los ángeles
Encarnados a kilómetros luz del fuego vital des nuestro forcejeo.
Ya la lluvia ha caído en raciones diarias de agonía. Ya el confeti
De la hojarasca ha lamido nuestros rostros con su profundo libro
En sepia, ya los fósiles crecieron en su liturgia de siglos utópicos.
Ahora es necesario explorar en la frente de los pájaros: nacer
En la simplicidad del hálito, en los meses de las raíces, en la rama
De los espejos hasta poner en su perennidad el agua de los ríos.
Nada es más cruel que una casa habitada sin mañanas, sin saber
Que la luz —en su jardín milagroso—nos puede sacar de las osamentas,
Y elevar nuestros días a escenas de vivientes sábanas.
Nada es más gratificante que recrearse en los ojos de los niños
Y ver la hamaca de luciérnagas de sus brazos, su boca de relámpagos,
Su pequeña sucesión de umbrales, despertar sin el despojo
Umbilical del caos y el vejamen, sin la intensa salmuera de la basura…
Ya tenemos tiempo de jugar a la noche y a sus trenzas de ceniza.
El viento ha hecho cuevas en la osamenta de la conciencia.
Nos toca descorrer la nada, las esquinas del veneno, el titubeo
De las colillas, las puertas cerradas del espíritu, los rostros cruzando
Persianas para contabilizar desde cero, los nuevos embarazos.
Y desde allí, imaginar los relojes con agujas limpias…
Y desde allí, ni féretros, ni tumbas, ni puñales con salmuera.
Y desde allí, el día, el principio del fuego, el principio del agua
Con bañeras de fortificada razón, sin nadie que sangre páginas heridas.
La boca sin espinas es posible. Es posible el sendero sin estiércol.
Es posible el aire jugando a pájaro, a mesa, a alimento…
El amor es posible con sus peces de curiosa premura.
El amor es posible aún entre las playas oscuras de walt street,
En los túneles donde las sombras se vuelven espadas…
Aún en esta noche donde la lluvia arrecia y los antiguos dioses
Todavía supuran manuales de aviesas pasiones,
Es posible ser uno derribando el odio…
Barataria, 11.V.2008.
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