Se fueron las palabras dulces apuñalando mi aliento.Las esquinas de sal de las palabras muerden los charcos de las sienes.
El agua clara de las palabras se convirtió en ceniza.
Pablo Picasso

Quelle âme est sans défauts?
ARTHUR RIMBAUD
…cuando vuelva
que no debías marcharte
sin pintar de verde las paredes…
ALEX PAUSIDES
Se fueron las palabras dulces apuñalando mi aliento.
Las esquinas de sal de las palabras muerden los charcos de las sienes.
El agua clara de las palabras se convirtió en ceniza.
Le dimos a nuestras palabras la condición de pólvora y tristeza.
Matamos nuestra alegría con palabras sin diptongos.
El odio entró como un tren mudo de palabras.
Sobre el césped, la ternura perdió toda la posibilidad de cierzo.
Un día menos pensado despertamos con harapos en el alma:
Gemimos, mendigamos en calles peligrosas.
Abortamos la saliva como un misil entre las manos.
—Pasamos años creciendo en la urgencia sin quitar aldabas. Pasamos
Y, la espiga nunca llegó a los bolsillos; abrimos milpas de melancolía.
Pesan, ahora, los pájaros heridos de la tristeza.
Las burbujas grises del escalofrío. La marea del desierto en el pecho.
El espejo nublado por la brizna de la sal.
El rostro insomne de la noche en mis pupilas fenecidas.
El cementerio de la madera en los fragmentos de la sed.
Los muros de medianoche en la piel mordiendo la almohada.
Escombros de la memoria en la garganta. Rota la paz del surco.
Un cielo que ya no es fácil digerir en la constancia. Camino a la deriva
De la cruz. Embarcación del dolor.
Danza el mar en la grieta de nuestras bocas.
Arrullos sin sombreros en la tempestad.
Mueca del mar lamiendo las últimas palabras. Nuestros defectos:
La entraña oscura de la roca. La erosión de las estampillas.
Siempre la tristeza como un vaso interminable.
Los vestíbulos sin cenas, ni comensales, ni visitantes.
Este óxido del dolor descarnado en las estatuas. Este amanecer sin pies
Ni palabras perfumadas por tu sexo.
—La tierra de la cama dejó de ser suave aposento. Es tortura al vuelo.
Cortaespejos del agua. Papel deshecho en los parques.
Al final, y después de todo, ya no sirve inventar antídotos.
Ni lavar los senos con premura, ni empapar de luz lo imposible.
En el futuro, el sudor de hoy será nuestro aliado: el Padre Nuestro
De nuestras torpezas, el parto de los sueños mojados de las campanas.
Ya no tenemos que perder: Lo hemos perdido todo.
Arde la maleza abrasada por los relojes del pulso. Arden los cadáveres
Enamorados, el cuentagotas del alma, la tormenta de la barba,
La barricada ronca del dolor.
Ya no tenemos que perder: Lo hemos perdido todo. Es difícil volver
A los meses descalzos de la humedad. Es difícil volvernos a ver
En el mapa de la sonrisa, en el volcancito azul del polen…
Barataria, 07.II.2010

DEFECTOS
Quelle âme est sans défauts?
ARTHUR RIMBAUD
…cuando vuelva
que no debías marcharte
sin pintar de verde las paredes…
ALEX PAUSIDES
Se fueron las palabras dulces apuñalando mi aliento.
Las esquinas de sal de las palabras muerden los charcos de las sienes.
El agua clara de las palabras se convirtió en ceniza.
Le dimos a nuestras palabras la condición de pólvora y tristeza.
Matamos nuestra alegría con palabras sin diptongos.
El odio entró como un tren mudo de palabras.
Sobre el césped, la ternura perdió toda la posibilidad de cierzo.
Un día menos pensado despertamos con harapos en el alma:
Gemimos, mendigamos en calles peligrosas.
Abortamos la saliva como un misil entre las manos.
—Pasamos años creciendo en la urgencia sin quitar aldabas. Pasamos
Y, la espiga nunca llegó a los bolsillos; abrimos milpas de melancolía.
Pesan, ahora, los pájaros heridos de la tristeza.
Las burbujas grises del escalofrío. La marea del desierto en el pecho.
El espejo nublado por la brizna de la sal.
El rostro insomne de la noche en mis pupilas fenecidas.
El cementerio de la madera en los fragmentos de la sed.
Los muros de medianoche en la piel mordiendo la almohada.
Escombros de la memoria en la garganta. Rota la paz del surco.
Un cielo que ya no es fácil digerir en la constancia. Camino a la deriva
De la cruz. Embarcación del dolor.
Danza el mar en la grieta de nuestras bocas.
Arrullos sin sombreros en la tempestad.
Mueca del mar lamiendo las últimas palabras. Nuestros defectos:
La entraña oscura de la roca. La erosión de las estampillas.
Siempre la tristeza como un vaso interminable.
Los vestíbulos sin cenas, ni comensales, ni visitantes.
Este óxido del dolor descarnado en las estatuas. Este amanecer sin pies
Ni palabras perfumadas por tu sexo.
—La tierra de la cama dejó de ser suave aposento. Es tortura al vuelo.
Cortaespejos del agua. Papel deshecho en los parques.
Al final, y después de todo, ya no sirve inventar antídotos.
Ni lavar los senos con premura, ni empapar de luz lo imposible.
En el futuro, el sudor de hoy será nuestro aliado: el Padre Nuestro
De nuestras torpezas, el parto de los sueños mojados de las campanas.
Ya no tenemos que perder: Lo hemos perdido todo.
Arde la maleza abrasada por los relojes del pulso. Arden los cadáveres
Enamorados, el cuentagotas del alma, la tormenta de la barba,
La barricada ronca del dolor.
Ya no tenemos que perder: Lo hemos perdido todo. Es difícil volver
A los meses descalzos de la humedad. Es difícil volvernos a ver
En el mapa de la sonrisa, en el volcancito azul del polen…
Barataria, 07.II.2010











