CUADERNO DEL ZORZAL

CUADERNO DEL ZORZAL
Autor de la fotografía Carlos Abejón Medina

martes 9 de febrero de 2010

DEFECTOS

Se fueron las palabras dulces apuñalando mi aliento.
Las esquinas de sal de las palabras muerden los charcos de las sienes.
El agua clara de las palabras se convirtió en ceniza.

Pablo Picasso


DEFECTOS





Quelle âme est sans défauts?
ARTHUR RIMBAUD

…cuando vuelva
que no debías marcharte
sin pintar de verde las paredes…
ALEX PAUSIDES






Se fueron las palabras dulces apuñalando mi aliento.
Las esquinas de sal de las palabras muerden los charcos de las sienes.
El agua clara de las palabras se convirtió en ceniza.
Le dimos a nuestras palabras la condición de pólvora y tristeza.
Matamos nuestra alegría con palabras sin diptongos.
El odio entró como un tren mudo de palabras.
Sobre el césped, la ternura perdió toda la posibilidad de cierzo.
Un día menos pensado despertamos con harapos en el alma:
Gemimos, mendigamos en calles peligrosas.
Abortamos la saliva como un misil entre las manos.
—Pasamos años creciendo en la urgencia sin quitar aldabas. Pasamos
Y, la espiga nunca llegó a los bolsillos; abrimos milpas de melancolía.
Pesan, ahora, los pájaros heridos de la tristeza.
Las burbujas grises del escalofrío. La marea del desierto en el pecho.
El espejo nublado por la brizna de la sal.
El rostro insomne de la noche en mis pupilas fenecidas.
El cementerio de la madera en los fragmentos de la sed.
Los muros de medianoche en la piel mordiendo la almohada.
Escombros de la memoria en la garganta. Rota la paz del surco.
Un cielo que ya no es fácil digerir en la constancia. Camino a la deriva
De la cruz. Embarcación del dolor.
Danza el mar en la grieta de nuestras bocas.
Arrullos sin sombreros en la tempestad.
Mueca del mar lamiendo las últimas palabras. Nuestros defectos:
La entraña oscura de la roca. La erosión de las estampillas.
Siempre la tristeza como un vaso interminable.
Los vestíbulos sin cenas, ni comensales, ni visitantes.
Este óxido del dolor descarnado en las estatuas. Este amanecer sin pies
Ni palabras perfumadas por tu sexo.
—La tierra de la cama dejó de ser suave aposento. Es tortura al vuelo.
Cortaespejos del agua. Papel deshecho en los parques.
Al final, y después de todo, ya no sirve inventar antídotos.
Ni lavar los senos con premura, ni empapar de luz lo imposible.
En el futuro, el sudor de hoy será nuestro aliado: el Padre Nuestro
De nuestras torpezas, el parto de los sueños mojados de las campanas.
Ya no tenemos que perder: Lo hemos perdido todo.
Arde la maleza abrasada por los relojes del pulso. Arden los cadáveres
Enamorados, el cuentagotas del alma, la tormenta de la barba,
La barricada ronca del dolor.
Ya no tenemos que perder: Lo hemos perdido todo. Es difícil volver
A los meses descalzos de la humedad. Es difícil volvernos a ver
En el mapa de la sonrisa, en el volcancito azul del polen…
Barataria, 07.II.2010

lunes 8 de febrero de 2010

RECUENTO PARA UN OLVIDO

No es más ya la sombra en mis huesos, ni la flema en los pulmones.
No es más la herida en la corteza de la garganta.
Nubes. Campos. Hojas.
Ilustración: Pierre-Auguste Renoir








RECUENTO PARA UN OLVIDO






Me encanecieron los choclos
los misiles los Patroclos
los cazadores de escaños

Werther Van Gogh los huracanes
espejismos Prima Donna
Sancho Panza la Gorgona
PEDRO PÉGLEZ GONZÁLEZ






No es más ya la sombra en mis huesos, ni la flema en los pulmones.
No es más la herida en la corteza de la garganta.
Nubes. Campos. Hojas.
La vida sin rostro. Ligera como el rayo, aquí, allá, siempre.
He caminado ahora, respirando los últimos estertores de la espuma.
Llego a la claridad donde nací: el espejo de mí mismo.
La vida cerrada en el cansancio de los labios.
La luz aturde en las plumas de los pájaros.
He caminado larga cabellera de trenes. Vagones de poros inciertos.
He barrido escobas y limpiado la hojarasca de las sienes.
Anduve en la urgencia de las nubes. Mordí los límites de la salmuera.
He escrito cuanto he podido en el agua musical de las estrellas.
—Entonces todo era diferente: No era la hoja inútil de la vida,
Ni la duda se había convertido en cuaderno cotidiano.
Había certezas y brazos y labios y aliento. Y ahora, —la desnudez
De los amantes, la caries sórdida del sueño, los huesos
Expuestos al relámpago.
[Ayer, apenas era verde en patio de las enredaderas. Era el quicio
Del amanecer, sutil murmullo. Respirar sin dobleces los drenajes.
Era el mantel, la otra costilla sin ultramares.
De pronto la memoria se vuelve pedacitos de asombro.
Reloj de cicatrices, diccionario sin escaleras, jaulas de adoquines.]

—Usted sabrá que nací entre el ardimiento de la ráfaga.
¿Cómo caminar entre las ciudades, con este sueño cercenado
De niño, con esas miradas de alambres, con esos olvidos que deseo
Hacer realidad, sin emboscadas en las tumbas?
De pronto las cartas, el miedo, los murciélagos, se han convertido
En otros zapatos cruzando alambradas. En otros fantasmas
Probando el abismo. En otras aceras de irremediables mordidas.
He ido encaneciendo en esta vigilia del devenir.
El afán se convirtió en súplica. Arriesgué el olfato en la brújula.
Me arrojé, seducido por las sirenas; ahora sin embargo, sólo hay
Cementerios, y ese extravío de la tempestad.
—¿Cómo mantener firmes las ventanas antes de que anochezca,
Antes que el trompo de los sueños haga otras irrealidades,
Antes que la oscuridad vuelva a nacer en mis manos?
Puedo mirarte de punta a punta en la almohada. Lavar el ombligo
Del paisaje. Encender la leña del albedrío. Buscar explicaciones
Frenéticas. Pero me doy cuenta que ya estamos a deshora.
Debo entonces, empezar a caminar sobre el olvido, sin recuerdos,
Ausente, a oscuras, invisible, distante, por si acaso.
Barataria, 06.II.2010

domingo 7 de febrero de 2010

ALMA, PAÍS DE MIS SUEÑOS

Siempre te siento así desde las entrañas del cielo. Desde la luz
Mística de mis sienes, desde la yedra de mi ternura.
Fue en la juventud de nuestra piel. La arcilla bebiéndonos.

Ilustración tomada de la red








ALMA, PAÍS DE MIS SUEÑOS








Y la palabra que yo tenía que decirle se mece día y noche,
como una barca, sobre la ola de cada hora.

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
RABINDRANATH TAGORE






Siempre te siento así desde las entrañas del cielo. Desde la luz
Mística de mis sienes, desde la yedra de mi ternura.
Fue en la juventud de nuestra piel. La arcilla bebiéndonos.
[“No supe lo que hacía un momento y vine.
Pero alza tus ojos que yo vea si queda aún alguna sombra
de los días pasados, una pálida nube, ya sin lluvia, en el horizonte.
Sopórtame un momento, aunque yo no sepa lo que hago.”]
—¿Cómo rescatar el rocío sin hundirnos en la noche, sin volver
A las maromas del viento,
A los callejones angostos de los pasadizos secretos,
Al agua insinuante de las dicotomías,
A la claridad en cuya fantasía está la noche, densa y en sigilo.
El ansia, a menudo, no tiene rayos de sol —y cabe la posibilidad
Del desaliento; el ojo del ciego desdibuja la luz y sus contrastes.
Desde la ropa de las palabras, los espejos transeúntes.
El remo de los deseos filtrado en las ventanas.
La almohada es un destino con linternas.
—Ese tránsito de un sueño a otro, la germinación de los sentidos.
Sólo la unidad es posible para la supervivencia del follaje disperso.
Los días laborables de la autoconciencia.
La íntima diafanidad sobre los durmientes del destino.
En las campanas no puede haber bozal ni brida, ni huéspedes
Extraños, si acaso, la fragancia de un desvelo cierto.
Somos blancos de la intemperie. Los cuerpos al filo de las estatuas.
Como noches sin sábanas, espectros miserables en las aceras.
[“Tú te acuerdas,
casi en el tacto, como yo,
de la caricia intranquila entre dos maniobras,
del temblor de tus pechos
en la camisa abierta cara al viento?”].
De cara al viento el trasiego del clímax, el baile en la redondez
De las frondas, el pabilo en los meridianos, el estaño intrépido
Del fogón, el vuelo en su más alto afán.
Éramos felices entonces. Parpadeo unánime. Migración blanca.
Éramos todavía las semanas sin muletas: —Toda siembra
Sin espantapájaros, alas en el ventisquero, canícula de la gramática
Hasta el cuello. Gusanos adictos a la otredad.
Somos ahora, después de todo, búhos sobre la bisutería de los pinos,
Trueno diseminado del hartazgo, sombreros quemados.
Aún así, no hemos terminado de leer los edictos del hambre:
—El tiempo nuestro en la ebullición de la Patria,
El tiempo picoteado por los granos del fermento y las escaleras.
Barataria, 31.I.2010

miércoles 3 de febrero de 2010

TERRA UMBILICAL-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Per a no pensar en el meu País, pense en la carn dels bordells,
En la bonicura de les serpents,
En el casc urbà de les ignomínies, en la festa nacional
De la luxúria, en el bes de l’oceà als meus porus, en la màquina
Descordada de l’esperma, en el fem, —val a dir—
Integrat en les meues sabates.

Autora de la fotografía: Beatriz Álvarez García








TERRA UMBILICAL
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








…helado como el espejo en que contemplas la huida
[de los colibríes de tu mirar
perdido en una exposición de lencería enmarcada de momias…
BENJAMÍN PÉRET

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.
CRISTINA PERI ROSSI








Cada dia empresone la cendra de la meua Pàtria. El melic del pèndol
De la seua descaradura, l’afait de testicles fins al melic.
L’ull malèvol del greix en el camí sota certes aliances
De confeti. Em fan riure les seues escates, les seues xinxes i la roba
midonada per a assistir a la primera missa i beure el beuratge diví.
Un dia seran sants tots els presidents del meu País.
Un dia seran mòmies, peces d’aquest trencadís trencaclosques.
Seran summes sacerdots de legions obscurantistes.
No els abastarà la respiració par a veure’s en espills virtuals.
En aquesta terra no em reconec: Hi ha massa peces d’escacs
Jugant a la ruleta rusa de la bona fortuna,
[Imagine que fan vots amb encens i olis davant de
L’ara major quan es persignen].
Mentre, la fam es menja la brúixola de les aigües.
Però a la palestra es revifen els anhels. El paisatge de pedra tosca
Abunda en les tarimes i en les educades i vehements crides
A la consciència nacional.
Quan no plore, ric amb les meues butxaques buides. Al cap i a la fi és millor
Que res. Riure amb un palet per a llevar les engrunes de buit
De les dents, afaitar les antípodes i untar de vaselina les falàcies.
Al capdavall vivim es un País sense rostre.
Al capdavall el territori està sotmés al xarampió.
Així un aprén les paraules furtives de les agulles de cap i els senyals
De la creu, els codis secrets de la supervivència.
Només importa el quitrà revestint les bigues de la casa, la posta
De les ràfegues, la claraboia de l’instint.
Per a no pensar en el meu País, pense en la carn dels bordells,
En la bonicura de les serpents,
En el casc urbà de les ignomínies, en la festa nacional
De la luxúria, en el bes de l’oceà als meus porus, en la màquina
Descordada de l’esperma, en el fem, —val a dir—
Integrat en les meues sabates.
Per a estimar el meu País, pense en el Fons Monetari Internacional,
En les Cases de Canvi, en les limusines i en els pasadissos
Dels anomenats secrets. Sé que es difícil, però només així puc estimar
El meu País. L’estime amb les seues aigües enterbolides. Amb la seua nuesa lluny
De tota felicitat, amb la seua histèria de fornicador, sense punts cardinals.
Per a sentir el meu País, llepe el clítoris de l’horitzó.
Només així sé que encara no ha sigut amputat de les seues parts íntimes.
Baratària, 30.I.2010








TIERRA UMBILICAL







…helado como el espejo en que contemplas la huida
[de los colibríes de tu mirar
perdido en una exposición de lencería enmarcada de momias…
BENJAMÍN PÉRET

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.
CRISTINA PERI ROSSI






Cada día aprisiono la ceniza de mi Patria. El ombligo del péndulo
De su desfachatez, el afeite de testículos hasta el ombligo.
El ojo avieso de la grasa en el camino bajo ciertas alianzas
De confeti. Me causan risa sus escamas, sus telepates y la ropa
Almidonada para asistir a la primera misa y beber el brebaje divino.
Un día serán santos todos los presidentes de mi País.
Un día serán momias, piezas de este quebradizo rompecabezas.
Serán sumos sacerdotes de legiones oscurantistas.
No les alcanzará la respiración para verse en espejos virtuales.
En esta tierra no me reconozco: Hay demasiadas piezas de ajedrez
Jugando a la ruleta rusa de la buena fortuna,
[Me imagino que hacen votos con incienso y aceites frente
Al altar mayor cuando se santiguan].
Mientras, el hambre se come la brújula de las aguas.
Pero en la palestra se avivan los anhelos. El paisaje de piedra pómez
Abunda en las tarimas y en los educados y vehementes llamados
A la conciencia nacional.
Cuando no lloro, río con mis bolsillos vacíos. Es mejor que nada
A fin de cuentas. Reír con un palillo para quitar las migajas de vacío
De los dientes, afeitar las antípodas y untar de vaselina las falacias.
Después de todo vivimos es un País sin rostro.
Después de todo el territorio está sometido al sarampión.
Así uno aprende las palabras furtivas de los alfileres y las señales
De la cruz, los códigos secretos de la supervivencia.
Sólo importa el alquitrán revistiendo las vigas de la casa, la posta
De los aleros, el tragaluz del instinto.
Para no pensar en mi País, pienso en la carne de los burdeles,
En la hermosura de las serpientes,
En el casco urbano de las ignominias, en la fiesta nacional
De la lujuria, en el beso del océano en mis poros, en la máquina
Desamarrada de la esperma, en el estiércol, —valga decir—
Integrado a mis zapatos.
Para amar a mi País, pienso en el Fondo monetario Internacional,
En las Casas de Cambio, en las limusinas y en los pasadizos
De las llamadas secretas. Sé que es difícil, pero sólo así puedo amar
A mi País. Lo amo con sus aguas turbias. Con su desnudez lejos
De toda felicidad, con su histeria de fornicador, sin puntos cardinales.
Para sentir a mi País, lamo el clítoris del horizonte.
Sólo así sé que aún no ha sido amputado de sus partes íntimas.
Barataria, 30.I.2010

martes 2 de febrero de 2010

PAISAJE SOLITARIO


Autor de la fotografía: Santiago Paisal Sobrido


PAISAJE SOLITARIO






…y me encontré entonces pensando: si fuera hoy,
así es como la Muerte convocaría a Cualquiera.
SEAMUS HEANEY

Y cuando bailan, cuando se desliza
no cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
ROSARIO CASTELLANOS







Soy de los que están aquí recibiendo la otra noche en las mejillas.
A la piel llega la hojarasca del trajín.
El ventarrón de turno de los limones.
Las avispas en chorritos de la herida. La brisa loca de los juguetes
Colgando de las paredes. De antemano los relojes sin digerirse.
Un día o este día, tal vez, hablemos de una siesta sin devastaciones,
De la mediagua de los techos para reclinar la Esperanza,
Del paraíso sin aldabas;
Sin bestias atroces mordiendo alforzas de angustia. Un día solamente
Las monedas lustrosas de los cadáveres en medio de los dedos.
El hollín del kerosene se ha vuelto hijo de la mendicidad
En las aceras públicas del desamparo. Sorprende el paso de la noche
En vitrinas. Las balsas de carbón sobre el agua.
No se sabe quién es quien en el hangar de los caminos. Hay pedazos
Diversos de extravíos e hipnosis colectiva para la inmolación.
Cuando se descubren los rostros, saltan a la vista las respuestas:
—Esa terca ambigüedad del aprendiz en su zona próxima.
Ya una vez perdimos las palabras. El habla fue abismo sobre las cosas.
El discurso no menos fallido que el cansancio.
El dique no menos frágil que la felicidad a cuentagotas.
Vamos al minuto de doblar las rodillas sin compañía.
A ciertos grafitos sin papel. Vamos a la metástasis de la dislexia.
Al carburo para acelerar los focos de las pensiones, sin pensar
En el cordón umbilical inacabado. En las partes siniestras
De los sitios de mando: —Ahí la voracidad y enajenación no es una
Farsa, sino la correntada bajo ciertas condiciones de cloro.
Ahí se arma el abecedario con afeites, el dibujo del aliento.
De pronto uno se encuentra con paisajes solitarios: —El sentido
De las escaleras en armarios, el mimetismo del balbuceo,
Cierto autismo de la sombra sobre el espejo, sin compañía,
Más que ese mundo intrincado de la balanza que da el equilibrio.
Necesitamos dromedarios pata rebasar los límites del ego.
Una buena parte de la eternidad es supernumeraria cuando
La obcecación se torna puño cerrado, cuando se cree que los tropezones
Son alas divinas o pruebas del destino.
En la precariedad de la mente ya no son necesarias las piedras.
Ni los tragaluces tapados con toallas, ni los embudos.
También la libertad se construye deshaciendo esos nudos que habitan
Los tabancos. También desprendiendo el azúcar de paisajes crípticos,
De esos paisajes disfrazados de vehemencia…
Barataria, 30.I.2010